BOLETÍN ABRIL - MAYO - JUNIO 2012

   TITULARES

  1. JOSÉ: EL SILENCIO ELOCUENTE VER +

  2. A TRIBUTE TO J.J. THOMSON VER +

  3. LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA EN ESPAÑA: 1939-1975 VER +

  4. NOVEDAD EDITORIAL. Mi hermano el Papa. VER +
.

JOSÉ: EL SILENCIO ELOCUENTE

Ninguna palabra suya se recoge en los Evangelios ni en la tradición. Su vida nos enseña con su ejemplo de amor, humildad, trabajo y fortaleza: no necesitó palabras, pues su papel único y admirable fue cuidar al Verbo y a su Madre, como encarnación de la Providencia del Padre celestial. Pero el Hijo eterno de ese único Padre, no se avergonzó de ser llamado "hijo de José" y creció bajo su cuidado, con todo el cariño y la confianza total de un niño para quien el padre es casi como una figura divina, de amor y poder ilimitado.

José aparece como unido en matrimonio a María, a la que amó con un corazón lleno de reverencia ante la mujer perfecta, a quien deseaba proteger y acompañar sin otro privilegio ni exigencia que el poder amarla y sentirse amado por Ella. De la respuesta de María al ángel se deduce lógicamente un propósito de virginidad propio de ambos, bajo la apariencia de un matrimonio estéril, a pesar de la connotación negativa de tal supuesto. José no exige sino el gozo del cariño más puro, sin egoísmo alguno, reverentemente viendo en María una joya que solamente Dios puede tomar como totalmente suya.

Cuando, antes de comenzar a vivir juntos, no puede menos de sentirse asombrado por ver a María encinta, no quiere en modo alguno dudar de su pureza ni exponerla a una acusación. Y decide sufrir la deshonra máxima actuando como alguien sin dignidad ni corazón, dando a María un repudio sin motivo, cuando espera el primer hijo que todos pensarán es hijo de José. Lo que jamás hará es ponerla a Ella en peligro, aunque llore toda su vida el fracaso de su sueño de felicidad en su compañía.

 

La huida a Egipto, de Bartolomé E. Murillo

 

No sabemos cuánto tiempo duró la angustia de José ante el silencio de María embarazada y sufriendo también por saber que el no podía entender nada, ni era posible que Ella se lo explicase. Cada día y cada hora aceptaron ambos el silencio de Dios, con un dolor que solamente seria superado por el de Cristo "abandonado" por el Padre en la Pasión. Cuando el ángel aclara a José la maternidad virginal de su esposa, ¡qué alegría y qué asombro de saberse llamado a tener al Mesías como hijo suyo! Sin duda correría al amanecer a postrarse ante María, con lágrimas de gozo y con deseo de adorar al hijo que crecía en sus entrañas, al "hijo del Altísimo” que será conocido como "hijo de José".

Como jefe de familia, es José el que debe llevar a María a Belén y buscar algún mínimo refugio de soledad humilde -un establo- donde Ella pueda dar a luz al Mesías. Y de los brazos de María recibió al Niño, el precioso tesoro que grabó en sus primeras miradas los dos rostros que darían paz y alegría al recién nacido, cuya sonrisa colmaba todo deseo de felicidad de la Madre...y del "papá". Dios hecho Niño tuvo esa experiencia que marca al bebe ya desde los primeros momentos, y de los brazos de María iba el Niño sin pesar alguno a recibir los besos y cariños de José, encarnación humilde del Amor de Aquel de quien toda paternidad desciende.

José libró a Jesús y María de la persecución de Herodes; es él a quien el ángel instruye para que huya a Egipto, y luego para que vuelva a Nazaret. Una y otra vez es José la providencia de Dios para su Hijo y su Madre. Nada se nos dice de los siguientes doce años, y solamente debemos pensar en el trabajo constante del carpintero de pueblo sosteniendo frugalmente su familia, sin permitir carencias que limitasen el desarrollo humano de aquel hijo, su tesoro. Se menciona a José con la referencia humilde y respetuosa de María al encontrar a Jesús en el Templo: "Tu padre y yo te buscábamos angustiados". Y cuando les acompaña a Nazaret, Jesús "estaba bajo su obediencia", aprendiendo de José las oraciones y ritos de la Sinagoga y del Templo, y también el oficio de carpintero, con el que luego debería Jesús sostener a María durante su vida oculta.

 

San José, carpintero, de John Everett Millais

 

Si Cristo lloró ante la tumba de Lázaro, su amigo, ¡cómo lloraría cuando José murió en sus brazos! Lágrimas compartidas con María al volver de la tumba, y sin duda repetidas otras veces al sentarse a la mesa, al disponer de cosas de José que debían aún aprovecharse. Es consecuencia de la realidad de la Encarnación el aceptar que todo cuanto es parte de nuestra experiencia humana fue compartido por Jesús y María, menos el pecado. Y Io más hermoso es precisamente el ambiente de familia que refleja la esencia misma de Dios como comunicación de Amor en la Trinidad.

Bajo la luz del Espíritu, la Iglesia ha venerado a San José como el verdadero "Justo" a quien el Evangelio designa con ese título al hablar de la Encarnación, como el protector de Jesús y María, como protector de la Iglesia y muy especialmente de quienes lo dejan todo para dedicarse plenamente al servicio de Dios. Comunidades de clausura, misioneros que no parecen tener medios humanos para su trabajo, han acudido a José sin quedar nunca defraudados. El sigue siendo quien ayuda a que Cristo crezca, y agrada al Señor que nosotros continuemos pidiendo por su intercesión Io que conviene para el desarrollo del Cristo Místico y total.

Es José especialmente invocado como patrono de "una buena muerte", pues el murió asistido por Jesús y María, el entorno más intimo de paz y esperanza. Una muerte que seria como un apacible sueno con el paso al no-tiempo propio del espíritu libre de los condicionamientos de la materia, No podemos ni expresar ese modo de existir que nos resulta inimaginable, pero que la Teología afirma para nuestra vida tras la muerte.

Con ese modo de hablar, en el no-tiempo no puede haber periodos de espera, como no los hay para Dios, ni siquiera entre la muerte y la resurrección personal. Lógicamente deberíamos decir que el espíritu humano no se siente "huérfano de cuerpo'' hasta que llega el fin de los tiempos en la Parusía. La Iglesia ha definido como dogma la Asunción de María, afirmando que -como su Hijo- Ella está en la gloria con su totalidad humana, alma y cuerpo, y si se permite una extrapolación no dogmática, sería José el que más podría pensarse goza ya de tal estado...no se encontrarán sus restos en ninguna tumba.

"Honrar Padre y Madre" es uno de los mandamientos fundamentales, y Cristo -que cumplió perfectamente toda la Ley- honró y sigue honrando a José, hombre santo, humilde y fuerte, que nos da el ejemplo más perfecto de vivir totalmente para cuidar a Jesús y a María. Sin él, no hubiese Dios venido al mundo en una providencia adecuada a la dignidad humana, y a darnos ejemplo de Io más precioso que podemos gozar en este mundo: el amor de familia que refleja el Amor en la Trinidad.

Pidamos a Dios por intercesión de San José que proteja a todas las familias, tan atacadas por el ambiente de materialismo que llega a despreciar a los hijos como una carga de que librarse con el aborto e infanticidio, y destruye el lazo matrimonial con el divorcio y las llamadas "bodas" homosexuales. No hay nada tan hermoso en la experiencia humana como la familia con un padre que la protege y dirige, una madre que es fuente constante de cariño para todos, unos hijos que aprenden así el significado profundo de que Dios es Padre y que su providencia se hace palpable en el ambiente de entrega y confianza mutua.

San José: despedida

Mi queridísimo Jesús: Me doy cuenta, y tú también, sin duda, de que mi vida en este mundo llega a su término. Veo lágrimas en tus ojos, y tu cariño es mi mayor felicidad, y no quiero que veas mi muerte como una pena. En estas palabras de despedida solamente quiero decirte como he sido el más dichoso de los padres teniéndote como hijo, recibido de Dios por medio de tu Madre, mi queridísima esposa y mi reina.

Ella, valientemente, confiando en el mensaje de Dios y en mi amor, aceptó tenerte como hijo único, y a mí se me dio el privilegio inigualable de hacerte "hijo de David" e hijo de la Ley, cumpliendo las promesas hechas a los profetas. Con un sentido de casi temor ante la obra de Dios, quise ser para tu Madre y para ti el protector y el medio de hacer presente la providencia del Señor a Io largo de toda mi vida, cuando naciste en la pobreza de Belén, cuando tuvimos que refugiarnos en Egipto, cuando crecías en nuestra vida sencilla de Nazaret. Una y otra vez me sentía como abrumado por tener tal responsabilidad, y esperaba solamente que el Señor que disponga todo sabiamente me ayudaría a cumplir sus planes. Así ha sido, aunque no siempre entendía cómo.

Tú eres don de Dios, la esperanza de Israel, y has querido ser un niño bajo mi cuidado, obediente y humilde ante quien no podía ser digno de tenerte en sus brazos. De mi quisiste aprender todo, aun a orar a tu verdadero Padre; aprendiste a ser Hombre tomándome a mi como modelo... Como te he visto tantas veces, dormido, pensando que te sentías seguro bajo mi protección, mientras yo siempre temía no ser la persona capaz de tanta responsabilidad y tanta dicha, porque eso ha sido toda mi vida, contigo y con tu Madre.

De mi aprendiste a trabajar y a ganar así e! sustento sencillo de nuestra familia. Ya puedes hacerlo sin mí, y por eso no soy ya necesario. Se que no es tu destino el simple trabajo de Nazaret, y llegará el momento en que deberás cumplir el plan de Dios para salvar a su pueblo de sus pecados, aunque yo no puedo prever como se realizará esa misión y me estremece pensar que llevará consigo muchos dolores. Tendrás siempre el cariño de tu Madre y Ella tendrá el tuyo y cuanto sea propio para poder contribuir a que ambos seáis felices haciendo la voluntad de Dios.

De un padre se espera la bendición final para un hijo, y yo quiero dártela con todo mi amor y sabiendo que es más propio que seas tú quien me bendiga. Tenerte a mi lado ha sido mi mayor felicidad, jamás merecida, y por la que ahora puedo morir también en paz y con alegría.

 

La muerte de San José, de Francisco de Goya

 

Se que nuestra vida está en manos de Dios, y que la muerte no es una despedida final sino un paso hacia un nuevo modo de vivir en una resurrección que no entiendo, pero que firmemente espero, donde no habrá ya dolor ni muerte. Así podré de nuevo abrazarte y gozar de tu presencia y tu cariño.

Hijo mío, no llores... Di a tu Madre que venga a sostener contigo mis manos y, viéndoos a ambos a mi lado, cerraré mis ojos, feliz, sin pena alguna...

Manuel M, Carreira, S.J.

A TRIBUTE TO J.J. THOMSON

Europe was thrilled by a new instrument, or was it just a gadget? The gas discharge tube was invented by Johann Geissler (1857). Very soon it became a British plaything: with his demonstrations William Crookes impressed the Royal Society (1878) and the British Association for the Advancement of Science (1879). The new Cavendish Professor for Experimental Physics, at Cambridge, Joseph John Thomson —simply J.J. for colleagues and posterity—took over.

 

Fig. 1: J. J. Thomson (painting in oils on canvas by Arthur Hacker, 1903; actually in the Common roomof the Cavendish lab.).

 

Born near Manchester to a bookseller-antiquarian in 1856, Joseph John Thomson was expected to become an engineer. However, at Owens College, Manchester, his attention after a while shifted to mathematics. The shift was a conscious one, since mathematics was the only way to get an endowed entrance at Cambridge, more particularly at Trinity College. In 1880, then, Thomson passed the final examination, second in line, after Joseph Larmor. Through his Treatise on Electricity and Magnetism, Clerk Maxwell, whose tragic death was still in the air,reigned supreme, together with Stokes and the future Lord Kelvin. Physics still was essentially mathematical physics. In this context a prize-winning essay by Thomson was published as A Treatise on the Motion of Vortex Rings (1883). In it he inter alia described, following his distinguished namesake, several experiments with magnetized needles carried by cork slices on top of a water surface, grouping around a large magnet’s pole at the centre. Other topics that occupied Thomson derived from Maxwell’s work: the nature of potential energy in mechanics and its relation to the kinetic energy of systems, and electrodynamics. In both, the use of mechanical models—to lead both the imagination and the mathematical analysis—was of paramount importance. Through a series of fortunate coincidences, Thomson became short-listed when, in 1884, Rayleigh, the successor of Maxwell, moved on to the Royal Institution, London. He was nominated indeed and from the very outset, the discharge tubes with their fairy-like phenomena became his favourite research subject.

 

Discharge tubes; corpuscles

In the late 1850’s the instrument-maker Johann Geissler of Bonn University, already a celebrity for his thermometers and his air pumps based on mercury, had equipped an evacuated tube with platinum electrodes. With the help of a recent invention, the Ruhmkorff- inductor, he produced rapid successions of sparks through rarefied air and other gases. The set-up resembled Michael Faraday’s when he studied the conductivity of various media. Hence the idea that it was a matter of electrolysis, this time of gases and accompanied by fascinating light effects that could be steered by a magnet. In 1875, a new invention—this time one by William Crookes, London—brought the discharge tube back into focus. The apparatus in question became known as the radiometer; it consisted of an evacuated bulb with a set of vanes, mounted on a spindle, which started to spin as soon as it was exposed to light. The experiment suggested that external light could have a mechanical effect, perhaps mediated by rest-gas molecules. The surface of the cathode of the discharge tube, then, could be likened to the black sides of the vanes: in both cases it would be a matter of bouncing molecules. Gradually, however, the ever more appealing discharge tubes took the place of the radiometer. Crookes postulated a fourth—extremely rare—state of matter, in which charged molecules could manifest their mechanical power. In one of his contrivances, a wheel with spades started spinning along a railway in the direction of the anode, even braving gravity when kept slightly inclined: obvious mechanics, matter in motion driven by matter in motion. Evacuated tubes with aluminium foil windows showed Heinrich Hertz (1892) that cathode rays could permeate such foils, a fact that stressed, from the British point of view, the tiny nature of the particles involved. How else might their free paths of some 5 mm in air be explained? Wilhelm Rontgen (Munich), in the autumn of 1895, noticed a secundary effect: the unexpected lighting up of remote fluorescent materials. Hendrik Lorentz (Leyden), then, made use of tiny particles—by now evidently subatomic moieties—to explain the broadening of the NaD-line between the pole pieces of a strong electromagnet, as discovered by Zeeman (October 1896). Cambridge—with Oxford living in splendid isolation, even in the UK—had been opened, in 1895, to the academic world at large and advanced students looking forward to do research flocked to the Cavendish Laboratory. Before long, the PhD system was introduced in order to create ‘research doctors, as in the German and French academia. Among the first to be admitted was one Ernest Rutherford, from New Zealand; many would follow. With Hertz’s stunning find as inspiration, Thomson set out to study both charge and mass of the ‘electrified particles’ that constituted the cathode rays. In a first attempt, he established their kinetic energy by measuring their heat effect on a copper-iron “thermoelectric couple”, connected to a sensitive galvanometer: n·(1/2mv2) = W = kinetic energy of n particles transformed into heat with n·e = Q = quantity of electricity involved. A magnetic field of strength H causes the ‘electrified particles’ to adopt a circular trajectory of radius r. That radius varies, naturally, directly as the particle’s mass m and its velocity v, and inversely as the particle’s charge e and the magnetic field strength H. Hence mv/e = Hr , or mv = eHr, which may be substituted in the expression for W and leads to m/e = 1/2 (Hr)2·(Q/W). The ratio W/Q was measured first (= 8,7·1011 e.s.u.); r was calculated, next, from the path in the tube, a circle segment; H was the known strength of the electromagnet. By varying H and measuring r, Thomson established the product Hr (= 287 e.s.u.). Therefore m/e = 1/2·(287)2/8,7·1011 = 4,7·10-8 e.s.u. In alater experiment, which became a classic, Thomson combined the deviation in a magnetic field with that in an electric field. This led to m/e = 1,2·10-7 e.s.u. Again, hydrogen and carbon dioxide tubes gave the same results, while the metal of the cathode (Al, Pt) did not matter, so there were really fundamental particles at stake; From electrolysis data, the ratio m/e of hydrogen ions was already known to be 10-4. Assuming the charges involved to be equal, Thomson’s ‘electrified particles’ had to be some 1000 times lighter. His experiments thus confirmed the earlier results, as to the tiny nature of those particles.

 

Fig. 2: Thomson’s (presumably original) discharge tube (length: 40 cm; cross-section bulb: 11 cm). The pierced anode(s), on the left, are in brass, the cathode and the condenser plates in aluminium; the latters’ positions have suffered. The electrode on the lower-left was probably used to check the vacuumquality. Photo: Kelvin fagan, Cavendish laboratory.

 

The combined effect of magnetic and electric fields appeared to be the most practical way. The quality of the vacuum, then, proved essential: to confirm that there was indeed an electric field effect—that is, without conduction—the rest pressure had to be lowered further significantly. Figure 2 shows Thomson’s well-known tube. The tube in question was blown—by Ebeneezer Everett, Thomson’s cherished virtuoso [2] — from soft glass imported from Germany, known already for its lightgreen fluorescence when exposed to cathode rays. The logic was incontrovertible, the calculation refreshingly simple and straight forward.

 

Corpuscular matter

Thomson became convinced of the elementary nature of his corpuscles. Though most physicists gradually adopted the term ‘electron’—proposed by Stoney in 1894—, Thomson did not give in for at least a decade. Indeed, the term corpuscle seemed consecrated by Thomson’s being awarded the Nobel Prize of 1906. The next year, the laureate published his magnum opus, entitled The corpuscular theory of matter. As to terminology, apart from some stubbornness, there might be some piety in the game, scientific piety, that is: after all,no one less than Robert Boyle had ventured to propose, in his days, a ‘corpuscular philosophy’ of similar stature (1661). For Thomson, then, the physico-chemical atom consisted of equal amounts of positive and negative electricity. The positive electricity was considered as a “sphere of uniform density” in which the corpuscles were embedded, like the raisins in a plumpudding. His earlier study of the ordering of corked magnetic needles, was helpful to visualize how those corpuscles could form stable arrangements (Figure 3).

 

Metals and their conductivity

About 1900 metals were conceived of as ordered wholes of positive charges through which the ‘corpuscles’ diffused like the molecules in a gas. Paul Drude (1863-1906) was among the first proponents; he was followed by Hendrik Lorentz. Long ago, for metals, the ratio of the electric to the thermal conductivity, κ/σ, had been found to be a constant, a law called after Wiedemann and Franz (1853). Drude succeeded in deducing that law from the molecular gas model. Where he posited a mean velocity, Lorentz saw a normal distribution in the spirit of Maxwell and Boltzmann (1905). A large amount of generally acknowledged phenomena now made sense in the new light: from the discharge tube phenomena—through the contact potential of bimetals and the Hall effect— to the liberation of corpuscles either by heating or by UV-light or X-rays. Thomson was enthused: in his monograph of 1907 he calculated the speed of his corpuscles in the metallic ‘void’ from the mass ratio with the hydrogen atom to be about 100 km.sec-1 [4].

 

Fig. 3: Magnetic needles —pushed through small corks— floating on a water surface under the influence of an electromagnet: four needles constitute a square. Five needles would form a pentagon. In case of six needles, one of these is dragged to the center, the other five forming a pentagon (from ref. [4], p.111)

 

 

Positive (Canal) rays; their parabolic 'spectral' lines (1912)

Thomsons attention shifted to what he used to call ‘positive rays’: positive ions, that hit the cathode, moving upstream with respect to the corpuscles. These rays had been noticed for the first time in the 1880’s by Eugen Goldstein (Potsdam); he had called them ‘Kanalstrahlen’. The ions, too, proved to be sensitive to electric and magnetic fields. However, where the corpuscles always showed one and the same trajectory—photographed by Thomson already in 1896—, the ions manifested distinct paths, which strongly suggested that they varied as to their mass. A whole series of atomic and complex ions could be identified in this way, since 1910 by photographic means. In 1912, then, Thomson applied his specialty, viz. the combination of magnetic and electric fields, to a beam of neon ions, which revealed the existence of two kinds of equally charged neon ions. They were dubbed isotopes by Frederick Soddy. It was Thomson’s assistant Francis Aston, who, after the Great War, developed the mass-spectrograph and proved him right. It was the time that J.J. was nominated ‘master’ of Trinity College, in scientific practice Cambridge’s most prestigious emeritus status.

 

Acknowledgment

The author is indebted to Richard Friend, the actual Cavendish Professor of Physics, and Malcolm Longair, formerly Head of the Cavendish Laboratory (1991-2005) for their generous hospitality and to Kelvin Fagan for the especially made photograph of Thomson's tube. Courtesy photographs: Cavendish Laboratory, Cambridge.

 

About the author

Henk Kubbinga is a historian of science at the University of Groningen and member of the EPS History of Physics Group. His work-in-progress concerns The Collected Papers of Frits Zernike (1888-1966), of which volumes I and II are forthcoming (Groningen University Press).

 

Notes and references

  1. W. Crookes, Philosophical Transactions 170 (1879) 135.
  2. It was typically Thomson who, when Everett died in 1933, wrote an obituary of his truefull righthand for well over forty years; see Nature 132 (1933) 774
  3. JJ. Thomson, Philosophical Magazine 44 (1897) 293
  4. JJ. Thomson, The corpuscular theory of matter, London: Constable, 1907

 

---------------------------------------

Henk Kubbinga - University of Groningen (The Netherlands)

EUROPHYSICS NEWS, 42/5, 2011

LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA EN ESPAÑA: 1939-1975

(Presentación: IEH – U. San Pablo CEU, 1 diciembre 2010), por Julio A. Gonzalo

En primer lugar quiero dar las gracias al Instituto de Estudios Históricos - CEU y a su director por la amable acogida que han dado a la presentación de este libro y también al P. Gabriel Calvo, a Pedro de la Herran, y a Luis Togores por sus palabras, en esta presentación. El periodo 1993 – 1975 es, sin duda, uno de los más duros –al principio- y de los más constructivos, -del principio al final – de nuestra historia reciente:

1934-45: Años de hierro.

Reconstrucción. Guerra Mundial. Asedio internacional: Se constituye el CSIC (1944), siendo ministro de Educación Nacional D. José Ibáñez Martín, sobre la semilla de lo que fue la JAE (Junta de Ampliación de Estudios). Se incrementa el número de grupos escolares de Educación Primaria y de institutos de Enseñanza Media. Aumenta la escolarización y paulatinamente se va reduciendo el analfabetismo en España.

1945-51: Siguen los años de hierro.

Escasez. Éxodo del campo a las grandes ciudades. Retirada de embajadores. Aislamiento internacional. Guerra “sorda” contra los “maquis”. Se funda la JEN (1951) cuyo primer presidente fue D. José Mª Otero Navascués, Contraalmirante Ingeniero honorario de la Armanda, que fue sin duda, un científico distinguido: Fellow de la “Optical Society of America” y Dr. H. C. por las Universidades de Lovaina y Rouen, entre otras.

 

José Mª Otero Navascués, Federico Mayor Zaragoza y Werner Heisenberg en un homenaje que le hicieron a éste en Granada, septiembre de 1968 (Biblioteca Hispánica, AECI)

 

Años después, la JEN contribuyó decisivamente a situar a España en la avanzada de la producción de energía eléctrica de origen nuclear. Actualmente están en funcionamiento seis centrales (Almaraz I y II, Ascó I y II) Cofrentes, Santa Mª de Garoña, Trillo I y Vandellós II, con un total de ocho reactores de potencia, que suministran 7.728 Mw. (La paralización del programa nuclear español a partir de 1991 (Lemoniz I y II, de segunda generación, Valdecaballeros I y II y Trillo II, de tercera generación) supuso la pérdida de más de 4.000 millones de € para la economía española). A partir de 1945 se empiezan a construir en España grandes centrales hidroeléctricas imprescindibles para la futura industrialización de nuestra patria. Se recupera poco a poco la actividad académica y científica en las facultades de ciencias de las Universidades de Madrid, Barcelona, Zaragoza y el resto de España.

1951-56: Comienzo de la Guerra Fría.

Acuerdos España-USA durante la presidencia del General Eisenhower: Bases militares en Torrejón, Zaragoza, Sevilla y Rota, coordinadas con el dispositivo de defensa de la NATO. Concordato con la Santa Sede. Siendo ministro D. Joaquín Ruiz Jiménez, se recuperan para la docencia universitaria figuras de prestigio internacional, como M. Catalán (descubridor de los supermultipletes en los espectros atómicos) y A. Duperier, destacado investigador de los rayos cósmicos y colaborador de Cecil F. Powell, y Premio Nobel de física inglés). La diplomacia española, respaldada por los votos de las Repúblicas Hispanoamericanas y los países de la Liga Árabe, se apunta un éxito al ser aceptada España como miembro de la Naciones Unidas, con el voto en contra, naturalmente, de los países comunistas. España empieza a abrirse a Europa.

 

Aurturo Duperier

 

1956-62: Mejora gradual de la situación económica.

Planes de desarrollo agrícola. Concentración parcelaria. Planes Badajoz. Incipiente desarrollo industrial. El turismo y las remesas de los inmigrantes contribuyen a mejorar el nivel de vida. Siendo ministro de Educación D. Jesús Rubio y García Mina, se reforma la enseñanza universitaria. En pocos años se multiplica el número de ingenieros y peritos, así como el número de físicos, químicos, biólogos, geólogos y matemáticos. Las actividades de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales reflejan las cada vez más fluidas relaciones internacionales de los científicos españoles. Entre 1948 y 1949 son nombrados académicos, correspondientes extranjeros de la RACEFN, entre otros, los siguientes científicos de talla internacional:

 

Werner Heisenberg

 

  • 1948: Theodor von Karman (Pasadena): Mecánica de fluidos. Condiciones de contorno. Born von Karman
  • 1949: Werner Heisenberg (Götingen): Cocreador Mecánica Cuántica, principio de incertidumbre
  • 1949: Max von Laue (Götingen): Difracción de rayos X por cristales
  • 1955: Louis de Broglie (Paris): Equivalencia onda-corpúsculo (λ = h/p)
  • 1956: Peter Debye (Cornell): Pionero de la Física Cuántica (Teoría de Debye-Hückle en Química (T. Calor específ. T. Dieléctricos-Polares.
  • 1956: Paul Scherrer (Zurich): Método de Debye-Scherrer (Polvo) para determinación de estructuras cristalinas
  • 1960: Severo Ochoa (N.York): Estructura y propiedades del RNA (ácido ribonucleico)
  • 1964: Selman A. Waksman (Rutgers): Descubridor de la Estreptomicina
  • 1968: Victor F. Wiskopf (MIT, Boston. Mass): Ex Directror del CERN, 1960-65, Teoría de la partículas elementales.
  • 1969: Glenn T. Seeborg (Washington, Chairman, USAEC): Elementos transuránidos.

 

Peter Debye

 

Todos ellos Premios Nobel de primera magnitud o equivalentes. En el año 1956 D. Julio Palacios, Catedrático de Termodinámica de la UCM (que sería más tarde Presidente de la RACEFN, 1966-70) publica su libro “Análisis Dimensional” (que es traducido pronto al francés (1960: Gauthier-Villars, Paris) y al inglés (1964: McMillan, London).

 

Glenn T. Seeborg

 

1962-67 “Milagro español” sin Plan Marshall.

España se acerca a Europa. Con un crecimiento anual acumulativo cercano al 7,5%. España se empieza a homologar económicamente a Europa. La producción de energía eléctrica se multiplica. La industria química se desarrolla notablemente. La construcción naval se sitúa entre las primeras del mundo. La flota pesquera española se equipara a las de Japón y Rusia. Se intensifica notablemente la repoblación forestal. Crecen las exportaciones de cítricos. Ullastres y Navarro Rubio ponen las bases económicas y comerciales para un próximo acuerdo preferencial con la Comunidad Europea. Siendo ministro de Educación y Ciencia D. Manuel Lora Tamayo, se completa la escolarización primaria y secundaria de los niños españoles y se facilita el acceso a la universidad de los estudiantes aprovechados de las familias trabajadoras mediante una política adecuada de creación de becas. Pronto los graduados de las Facultades de Ciencias y de las Escuelas de Ingenieros de la universidad española saldrán al extranjero y harán, en general, un buen papel, como investigadores y como ingenieros técnicos superiores.

La Seguridad Social partiendo casi de cero aumenta gradualmente sus prestaciones. Aumenta el nivel de vida (en parte gracias al pluriempleo), y empiezan también a aumentar las huelgas laborales. La huelgas estudiantiles en las universidades –mucho más precoces en España (por motivos fácilmente identificables) se hacen endémicas. Y, pronto, son superadas con creces, en muchas universidades europeas (La Sorbona, Berlín), americanas (California, Berkley, Nueva York) y asiáticas (Tokyo, Seul)… En España se produce un aumento paulatino, pero sostenido, en la actividad investigadora (Universidades, CSIC, JEN). Entre los científicos españoles de esta época con proyección internacional cabría destacar a:

 

Julio Palacios

 

  • D.J. Rey Pastor (matemático): Director del Seminario de Matemáticas, Junta Ampliación de Estudios y luego del Instituto Jorge Juan del CSIC.
  • D.E. Terradas (físico-matemático): HC – Buenos Aires, Santiago de Chile, su trabajo mereció comentarios elogiosos de A. Einstein.
  • D.J. Palacios (Físico): HC – Toulouse, cuyas publicaciones científicas tuvieron, como se ha dicho, repercusión internacional. D.J. Palacios tuvo al final, una intervención crítica poco acertada acerca de la Teoría de la Relatividad de Einstein, pero eso no quita destacadas contribuciones al análisis matemático, especialmente en series divergentes y desarrollos asintóticos y en el problema de Carleman.
  • D.R. San Juan (matemático): Premio F. Franco, CSIC.
  • D.J. Mª Albareda (edafólogo): HC – Lovaina, PZC – Roma. Contribuciones excepcionales a la Edafología.
  • D.M. Lora Tamayo (químico orgánico): PAC – Roma, contribuciones excepcionales a la química orgánica.
  • D.E. Torroja (ingeniero): HC – ETH Zürich, contribuciones excepcionales a la física e ingeniería de materiales.
  • D.D. Vázquez (bioquímico): Elegido Miembro de la Organización Europea de Biología Molecular, contribuciones excepcionales a la genética molecular.
  • D.L. Gutiérrez Jodra (químico): J. Dir. JEN, M. Com. Científica, Organización Internacional de la Energía Atómica, Viena.
  • D.C. Sánchez del Río (físico): Director de Investigaciones JEN, años después Presidente CSIC, Director Div. Reactor COIEA, Viena.

 

Julio Rey Pastor

 

1967-75: Primeros años de espectacular “despegue” de la investigación científica en España.

Se crean la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Autónoma de Barcelona y la U.P.V. Se nombra catedráticos por decreto, en tiempos del ministro J.L. Villar Palasí, a D. Severo Ochoa (Premio Nobel de Biología y Medicina) y a D. Nicolás Cabrera (distinguido físico del Estado Sólido, hijo de D. Blas Cabrera, maestro de D. Julio Palacios). En estos años se empieza a producir un aumento espectacular en el número y la calidad de las publicaciones de científicos españoles en las facultades de Ciencias, en el CSIC, en la JEN y en Escuelas Técnicas Superiores de Ingeniería.

 

Nicolás Cabrera

 

Es cierto que en las dos décadas siguientes se produce un crecimiento notabilísimo del número de publicaciones científicas en revistas internacionales. Pero, para dar un segundo paso, y un tercero, es necesario siempre, dar un primer paso, que se dió precisamente en estos años. Solo en el campo de la Física del Estado Sólido, que es el que mejor conozco, junto a las publicaciones de Nicolás Cabrera (con grandísimo impacto internacional) cabe destacar las primeras publicaciones en revistas internacionales de prestigio de F. Gª Moliner, (M. Cardona), F. Agulló, F. Flores, B. Jiménez y M. Tello y J.A. Gonzalo), pronto acompañadas por las de P. Echenique, N. García, J. Tejada (E. Méndez), F. Jaque, A. Hernando, F. Indurain, J.L. Vicent, etc,

No hace mucho, tuve el dudoso honor de que “El País” (30 de mayo de 2002) me dedicara un extenso artículo, en la contraportada, acusándome de “defender al dictador” en una revista científica americana (“Physics Today”) de gran difusión. En dicho artículo, “El País” se hacía eco de dos cartas de réplica de colegas míos en la UAM y en la UCM. No voy a entrar en detalles pero si voy a recoger unas palabras de D. Luis Suárez, decano en activo de los historiadores españoles en el proyecto de prólogo a un pequeño libro mío de respuesta (que entonces no se llegó a publicar como tal).

“Es indudable que en este ámbito, el de la política, se han invertido los términos, como si en los años que corresponden al periodo que va desde 1939 a 1975 no se hubiera hecho nada (en España) en el campo de la ciencia. Cuando en realidad se trata del periodo más fecundo de los vividos hasta entonces, permitiendo que no se perdiera el fruto de la Junta de Ampliación de Estudios… ¿Porqué nos cuesta tanto reconocer que las cosas fueron así, dando a cada uno lo suyo como es justo?”

 

Luis Suárez

 

En resumen: los 35 años que van de 1940 a 1975 fueron – al principio muy duros- los más constructivos que ha tenido España en épocas recientes (no solo en el terreno social, económico y político, sino en el científico y cultural también); los 35 años que van de 1975 a hoy, han sido, en cambio, en muchos aspectos, a todas luces, destructivos para nuestra patria:

- La transición democrática se hizo mal. No había ninguna necesidad de conceder posiciones de partida ventajosas a socialistas, comunistas y separatistas que antes de instalarse en el sistema eran minoritarios. La Constitución de 1978 tenía ya en germen la legalización del divorcio y del aborto (no reclamados en aquel momento por la opinión pública) y la desvertebración de la unidad de España.

- ¿Pudo haberse realizado de otra manera? Sí. Si el Sucesor a título de Rey hubiera sido ya una figura decorativa antes y no después de la transición, ésta pudo haberse hecho sobre principios democráticos españoles y católicos, y no sobre principios nominalmente liberales, (de derechas o de izquierdas). (¿Recuerdan ustedes aquello de “Solo se reforma lo que se quiere conservar” que en aquellos años usaron tan eficazmente el Presidente Suárez y sus asesores de imagen?). Un proceso constituyente auténtico, al margen de los partidos políticos (hoy totalmente desprestigiados) hubiera puesto a España en condiciones infinitamente mejores cara al futuro.

- Como dice en su libro “The Last Crusade” (Front Royal, Virginia, 1995), el gran historiador contemporáneo norteamericano Warren Carroll: “No hay lugar más católico sobre la tierra que el Valle de los Caídos en las montañas españolas de Guadarrama”. No permitamos que las futuras generaciones españolas se dejen engañar por los liberales de derechas o de izquierdas: No hay historias neutrales de la Guerra Civil Española. Cada uno ha de elegir: la España Católica (que Franco capitaneó entonces, como reconoció Juan XXIII al constituir en Basílica el Santuario bajo la Cruz de Cuelgamuros) o la Anti-España.

 

Portada del libro "The Last Crusade", de Warren Carroll

 

En 1936 España asombró al mundo y se rehizo como nación. Es cierto que hoy la situación es muy distinta. Peor quizá en algunos aspectos… Pero las cosas pueden cambiar.

Sin ir más lejos, en los Estados Unidos de América, al irresponsable Presidente Obama le acaban de parar los pies: No es una revolución de ultraderecha – Es solo una revolución a favor de la vida, de la familia y de la patria. Justo lo que nosotros necesitamos aquí. Obama no será reelegido en 2012. Al tiempo.

Si los españoles somos capaces de expulsar a nuestro actual Presidente*, sin duda, mucho más irresponsable todavía que Obama, no debemos, bajo ningún concepto desaprovechar la ocasión de sanear este sistema corrupto que ya apesta. El caso de la guerra y victoria de España en 1939 es el único, hasta el momento, en que son los derrotados y no los vencedores los que están escribiendo la historia.

Pero esta historia no ha terminado todavía.

Muchas gracias.

*J.L. Rodríguez Zapatero era el Presidente del Gobierno Español cuando se escribieron estas líneas.

NOVEDAD EDITORIAL.

>>

MI HERMANO EL PAPA

GEORG RATZINGER

 

Por más de 30 años, a Georg Ratzinger se le conocía en los círculos académicos de Alemania como un prestigioso director del coro de niños de la catedral de Ratisbona. El 19 de abril de 2005, adquirió otro título más humilde, pero a la vez más noble: “El hermano del Papa”. En esta conversación con el periodista y escritor, Michael Hesemann, Georg Ratzinger narra la historia, con una perspectiva única, de la estrecha amistad que ha unido a estos dos hermanos por más de 80 años.

Este libro nos ofrece una ventana única a una familia extraordinaria, desde recuerdos de su niñez, su pasión por la música, el período difícil del nacionalsocialismo en Alemania y cómo la guerra fortaleció la voluntad de los dos para dedicar su vida al sacerdocio.

 

 

Pulse aquí para adquirir el libro

-------------------------------------------------------------------------------------------------------

ÚLTIMOS BOLETINES PUBLICADOS:

>> enero - febrero - marzo 2008

>> abril - mayo - junio 2008

>> julio - agosto - septiembre 2008

>> octubre - noviembre - diciembre 2008

>> enero - febrero - marzo 2009

>> abril - mayo - junio 2009

>> julio - agosto - septiembre 2009

>> octubre - noviembre - diciembre 2009

>> enero - febrero - marzo 2010

>> abril - mayo - junio 2010

>> julio - agosto - septiembre 2010

>> octubre - noviembre - diciembre 2010

>> enero - febrero - marzo 2011

>> abril - mayo - junio 2011

>> julio - agosto - septiembre 2011

>> octubre - noviembre - diciembre 2011

>> enero - febrero - marzo 2012